PROTECTOR

 

Se trata por lo general de un tubo cilíndrico de plástico abierto por ambos extremos que colocamos una vez que la planta se ha puesto en campo, quedando ésta en el interior de dicho tubo. En invierno la protege de los fríos y en verano amortigua el efecto del calor, generándose un ambiente más favorable para la planta en su interior.

No  todos tienen la misma incidencia favorable sobre la planta micorrizada, creemos que el protector conviene que sea de una altura determinada, no más de 40 cm, y mantenerlo en campo aproximadamente un año, máximo año y medio,  tras realizar la plantación. Si hemos plantado en otoño podemos retirarlo hacia octubre del año siguiente, nos interesa que la planta pase el próximo invierno sin el protector, pero es importante sacarlo previamente para que la planta vaya adaptándose paulatinamente al frío, si decidimos mantenerlo no debería ser hasta más allá de marzo-abril. Si plantamos en febrero-abril podemos retirarlo la primavera siguiente, por ejemplo en abril del siguiente año, también antes de la llegada del verano, o como muy tarde octubre.  La función del protector como su nombre indica es proteger la planta para favorecer su arraigo. Siempre hay alguna planta que queda pequeña o que inicia más tardíamente el crecimiento, puede ser interesante en este caso dejar una año más el protector, si aún así no desarrolla convenientemente podemos plantearnos  sustituirla.